Antes de conocerlo era una mujercita gris pero autosuficiente, hermosa e inteligente. Años después me había convertido en una versión pervertida, una persona desdeñosa, alguien que sabia gratificar a otros, que siempre buscaba el placer propio. Merecía placer, merecía dejar de sufrir...y por sobre todas las cosas: no podía dejar de imitarlo, de buscarlo..de quererlo.